1. Que en los albores del siglo XXI, el mundo se encuentra en un proceso irreversible de urbanización, y que hoy más que nunca las actividades urbanas son las que generan mayor riqueza y las que conceden competitividad global a sus sociedades.

  2. Que la idea de la civilización, que en la antigüedad explicaba el paso de una sociedad primitiva a una urbana, ha adquirido un cariz distinto pero igual de trascendente, donde las sociedades más avanzadas se ubican en los países más urbanizados. Civilización y ciudadanía, progreso e institucionalización, desarrollo económico y bienestar social, son dimensiones complementarias que en el siglo XXI, están íntimamente asociadas a los hechos urbanos.

  3. Que, como contraparte, también la pobreza se urbaniza. Casi mil millones de personas viven en barrios urbano-marginales, constituyendo el germen de graves problemas como delincuencia, discriminación, drogadicción y desempleo, produciéndose una gran paradoja: la ciudad es un factor de competitividad y de progreso, y a su vez una fuente notoria de generación de pobreza y desigualdad.

  4. Que nuestro país no escapa de este proceso de urbanización, pues en el año 1940 el 35% de los peruanos vivía en áreas urbanas, mientras que en el año 2007 la proporción era de 76%. Además, más del 70% del Producto Bruto Interno Nacional se genera en las áreas urbanas, alcanzando proporciones similares el empleo, la tributación y la inversión. El 40% de los peruanos pobres vive en las ciudades.

  5. Que el Perú cuenta con tres ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Cusco, Lima y Arequipa), y otras más, que sin tener este carácter mantienen ambientes e inmuebles de importante valor histórico y monumental, a pesar de lo cual han sufrido paulatinos procesos de deterioro urbano y social.